ESTRATEGIAS VERBALES AL EDUCAR AL NIÑO SOBRE SU SEGURIDAD
por la Inst. Cert. María Gisella Gámez, extraído del libro "Actualización en Defensa Personal 2010" escrito en forma conjunta por todos los Instructores Certificados SPAD ®
Los mitos, los supuestos y los modelos mentales erróneos están en la raíz misma de los errores u omisiones, en los bloqueos y la negación, en tanto impedimentos para la efectiva protección y, en definitiva, para el bienestar personal y las relaciones entre las personas. Y éstos se transmiten culturalmente; a veces no se trata de creencias o distorsiones cognitivas individuales sino que tienen un trasfondo cultural y familiar que se nos transmite desde pequeños.
De manera sintética, los niños aprenden de dos maneras fundamentales: la primera es por imitación, es decir “con el ejemplo”, y la segunda es por la palabra.
De estas dos maneras de aprender, a tener muy en cuenta a la hora de revisar los conceptos y estrategias vitales para nuestra protección, nos referiremos brevemente a las fórmulas verbales automáticas, por ejemplo: “mi mamá siempre me decía… y por eso yo le enseño a mi hijo…”, como disparador para encontrar, entrenar e incorporar estrategias verbales para la propia seguridad.
El aprendizaje del adulto en este sentido, comienza a partir de una revisión de lo que creemos saber en relación a la violencia y a nuestras capacidades y limitaciones para protegernos. En el caso de los niños, quienes aprenden SPAD ® con sus padres, se debe revisar y reencaminar la comunicación de los padres y los chicos, porque “encriptados" en las frases muchas veces mecánicas que repiten los padres a sus hijos, están ocultos sus miedos y debilidades, sus creencias, sus mitos heredados y sus modelos mentales.
Los chicos son muy dúctiles para aprender pero debemos tener presente que ellos comprenden literalmente lo que los adultos les comunicamos. Ellos aprenden de modo directo, y detectan instantáneamente las contradicciones entre lo que decimos y lo que hacemos. Como ejemplo de las creencias y hábitos que los padres solemos inculcar a nuestros hijos "por su bien", mencionaré dos a modo de ejemplo:
1- “No hables con desconocidos.”
2- “Abrígate que hace frío / no dejes comida en el plato.”
¿Cuál es el mensaje inconveniente que se esconde en estos buenos consejos que todos hemos dado o recibido alguna vez?
1- Cuando digo "No hables con desconocidos”, estoy transmitiendo una generalización que no se ajusta a la realidad, porque cuando lleguen a casa los tíos de Rosario, que él jamás vio en su vida, y son perfectos desconocidos, el niño se verá instado no sólo a hablarles sino también a darles besos, y efectuar aún otros rituales de cortesía. Por otro lado, la prohibición de hablar con otras personas llamadas “desconocidos” está sellada por nuestro miedo que se contagia inevitablemente, y le induce a creer que todos los desconocidos deben ser, por lo menos, malas personas.
Para aclarar este punto, podemos explicar que si se extravían en la calle, deberán acudir justamente a algún desconocido para conseguir ayuda, en cuyo caso recomendaremos que elijan ellos mismos alguien que les inspire confianza, y NO acepten ayuda de cualquiera que se las ofrezca.
Si preguntamos a un niño si él mismo es un desconocido, dirá que no. Si proseguimos haciéndole reflexionar y le preguntamos ¿hay personas que no te conocen?, dirá que sí, entonces comprenderá que todos somos desconocidos para otras personas y que lo que debe hacer para estar y actuar seguro, es mantenerse alejado y no acercarse a las personas desconocidas, no separarse del adulto que lo cuida, preguntarle o pedirle permiso, etc. según la situación, cuando se trata de personas desconocidas.
Ni siquiera es necesario entrar en detalle de por qué puede ser peligroso y mucho menos asustarlo explicándole qué le puede pasar. En efecto, cuando le enseñamos a mirar antes de cruzar la calle, ¿es acaso necesario explicarle o hacerle ver qué le pasa al cuerpo cuando recibe el impacto de un automóvil?
2. En el caso de "Abrígate” o “termina tu comida” el mensaje oculto es que él mismo no puede confiar en lo que siente su cuerpo, no puede estar seguro sobre si hace frío o no, si tiene hambre o está satisfecho, y debe remitirse al adulto para que él se lo diga. Esta clase de órdenes son contrarias a la formación de los niños dado que como sostiene F. Kofman, “invalidan la emoción del niño y además lo hacen dudar de su percepción interna. Esa duda es la base de toda pérdida de poder personal, porque implica el riesgo de subordinar el criterio propio a las personas externas”.
Debemos educarlos en la asertividad: el niño sabe, siente y/o intuye si algo no le gusta, lo asusta, lo lastima o lo hace sentir incómodo y debemos alentarlo a que lo exprese asertivamente, y obviamente, respetar su cuerpo, sensaciones y sentimientos.
Como afirma I.van der Zande “Podemos preparar a los niños a protegerse a sí mismos del abuso sexual enseñándoles a poner límites a comportamientos no deseados, incluyendo contacto físico y emocional. Los niños necesitan nuestro apoyo para poner límites a otras personas, especialmente las personas que ellos aman y admiran, comenzando por sus propios padres, además de familiares, maestros, amigos y otros niños.” Es una buena práctica preguntar a los niños pequeños u ofrecerles ayuda, en vez de ordenar: ¿Tienes frío? ¿Quieres un buzo? ¿Ya estás satisfecho?
La prevención y la protección frente a la violencia, consiste en aprender qué hacer y qué decir en determinadas situaciones de peligro. Como adultos podemos ayudar a los niños preguntándoles: “¿que harías si… que dirías si…? Podemos acompañarlos a encontrar respuestas que constituyan verdaderas estrategias verbales eficaces para la protección y la seguridad, e indagar las fórmulas automáticas que dan lugar a las correspondientes respuestas automáticas tales como "porque mi mamá no me deja" o “porque no puedo”.
Al igual que en la defensa física, las estrategias verbales más efectivas son aquellas que dan en el blanco con claridad y contundencia. Con este fin, se recomendará y se entrenará el usar una voz firme y con buen volumen, frases cortas, claras y concisas.
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